Iosu Uribetxeberria, o cómo el carcelero del infierno pidió humanidad al Estado de Derecho

zulo

Dicen que sólo tenía 3 metros de largo, los que consideraron suficiente para dar minúsculos paseos con los que desentumecer los músculos. También dicen que cualquier hombre de una envergadura media podría abarcar el ancho del cubículo con solo abrir sus brazos. Hubiera sido capaz de recibir los galardones más grotescos propios de la arquitectura de la tortura y del terror. Toda una obra propia de la falta de humanidad, de la parte más ruin y malvada del ser humano… Era un zulo construido deliberadamente para hacer el mal, para privar de libertad, para servir, únicamente, a los fines de la barbarie. Un zulo construído debajo de un placa de hormigón para ahogar todos y cada uno de los desesperados gritos de clemencia y libertad. Un zulo en el que Ortega Lara tuvo que pasar 17 meses de tortura, en el que incluso tenía preparado su suicidio. Un zulo en que el miedo y la desesperación eran las únicas leyes vigentes. Un zulo en el que, cuando Ortega fue liberado, confundiendo a los policías con los terroristas, tan solo alcanzó a suplicar “por favor, matadme ya”.

Iosu Uribetxeberria Bolinaga, perfectamente podría ser considerado como el carcelero del infierno. El fue uno de los secuestradores de Ortega Lara, quien no sólo le mantuvo 532 días secuestrado si no que, al ver que la presión policial cada vez era más fuerte, decidió abandonar a Ortega a su suerte, sepultado bajo la fábrica de Mondragón. Por ello no fue sólo condenado por el secuestro del funcionario de prisiones, si no también por su asesinato, ya que sólo le esperaba la muerte si no hubiera sido por la  heroica actuación de la guardia civil aquel 1 de Julio de 1997. Las imágenes de Ortega abandonando el zulo, con un rostro más propio de los horrores de Auschwitz que de lo que querríamos ver en la época contemporánea, alzaron la voz de una población española harta de la barbarie terrorista. Justicia. Justicia es la única arma que se puede pedir contra la sinrazón, la violencia y la falta de humanidad cuando confías en el estado de Derecho. Justicia es lo que pidió la población española. Y cuando Iosu Uribetxeberría entró en la cárcel parece que esa petición fue resuelta. Ganaron los buenos.

17 de Agosto de 2012. 15 años han pasado ya desde que Ortega fue liberado. Seguramente ya ha recuperado los 25 kilos que perdió durante el cautiverio, pero no sabemos si las secuelas psicológicas (trastornos del sueño, depresión, ansiedad) habrán desaparecido o retornan cada noche al apagar la luz y ponerse a funcionar el subconsciente. Hoy Uribetxeberría se encuentra en una situación muy delicada, padece cáncer terminal y pide a la sociedad y a la justica española “humanidad”. Para dotar a su petición de más fuerza, desde el pasado miércoles decidió ponerse en huelga de hambre. Decidió no ingerir ni un gramo de ningún tipo de alimento, ni siquiera algo similar a los raquíticos víveres que le suministraban a Ortega en una mugrienta bandeja, pasada por una minúscula apertura en esa reconocida obra de la arquitectura del terror a la que le confinaron… Uribetxeberría pide humanidad y compasión a un Estado que tuvo que sufrir ante la sinrazón de ver cómo uno de sus ciudadanos inocentes era secuestrado y torturado como medida de presión.

Y ante esta situación de (…. aquí que ponga el lector lo que crea) ¿qué hacer? Pase lo que pase, tan solo nos queda pensar en la grandeza del Estado de Derecho. Un Estado cuya máxima y razón de ser, es hacer respetar la Ley. La ley como principio y fin de todo. La ley como forma de ordenar un estado que, sin ella, sería poco más que una jungla. La ley debe juzgar a los “malos” para que los buenos puedan vivir y disfrutar de su vida seguros y  en libertad. La ley es algo etéreo, escrito, sin sentimientos. Tan solo sabe qué hay que hacer y qué no. Por eso muchas veces se escudan en ella aquellos que ni respetaron el Estado de Derecho, ni mucho menos a los inocentes que lo conforman. La ley les protege hasta a ellos. Pero es que sin ella, del país se adueñarían “los malos” y entonces nadie sería capaz de luchar por el bien en esta jungla.

Y es por esta razón por la que Uribetxeberria puede pedir “humanidad” a un Estado en el que, si fuera por sus ciudadanos, no se le concedería… Aún así, que sigan ganando los buenos.

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