He aquí, la cuadrilla

La Cuadrilla

No, ni siquiera les gusta la política. Simplemente estaban ahí porque sabían que ese día era importante para mí. Y es que siempre han estado a mi lado, apoyándome en mis aventuras y sobre todo en mis desventuras, siendo unos fieles escuderos y compañeros de batallas por muy locas que fueran éstas. Y creedme que lo fueron… Pero ahí estaban y ahí espero que sigan estando. A ellos les conocí cuando sólo tenía 3 años. A ella con 7, y desde entonces, inseparables. En el caso de ellos un Atlántico se ha impuesto como distancia física pero no real. Yo les siento aquí como siempre, porque tanto ellos como yo sabemos que cuando nos necesitemos, sin importar donde estemos, allí estaremos para lo que haga falta. Respecto a ella un MIR amenaza con separármela, y yo cada día invento cien mil formas distintas de decirle que no se vaya. Y es que lo que más miedo me da es que yo, al igual que ella, con sólo una mirada sé lo que pasa por su mente sin que haga falta decirlo. Y ella quiere irse.

El otro día leí que crecer es aprender a decir adiós, y que te das cuenta de que estás creciendo cuando cada vez te acostumbras a decirlo con más frecuencia y menos dolor. Yo seguro que he de tener el síndrome de Peter Pan, porque ni me acostumbro, ni me quiero acostumbrar. Me cuesta muchísimo decir adiós a esos largos días de uniforme, en los que creíamos que ese bien llamado infancia iba a durar para siempre. Esas tardes con Juanky en las que hacíamos los deberes a la velocidad de la luz para llegar a tiempo para ver la Champions, aunque mi padre no nos dejará gozar de ese gran placer sentados en el sillón porque éramos del Madrid. O esas tablas a las que llegaba con Pedro consistentes en aceptar que Rivaldo era bueno en lo suyo, pero que Roberto Carlos también era un crack y que para seguir siendo mejores amigos durante toda la vida, más allá de eso, de fútbol era mejor no hablar. Y qué decir de esas charlas con Tamara en la que no había duda vital demasiado grande que no pudiera ser resuelta con una canción de Alejandro Sanz…

Luego vinieron muchas cosas más, las mejores seguramente serán la parte de esa biografía no autorizada que sólo tus mejores amigos, mejor que nadie, pueden contar… Y es que para mí, ellos, su esencia, se resume en una palabra un poco cursi, pero excesivamente necesaria: felicidad.

¿De verdad que eso de crecer consiste en dejar lo que te hizo bien atrás?  

PD: Pedrito, te conozco lo suficiente para saber que ahora estás pensando dos cosas: 1.  Que por favor quite esa foto. Y 2, que no te llame en público Pedrito!! :p

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